domingo, 3 de abril de 2011

Historia de las Doctrinas Económicas -Autor: Eric Roll - Resumen Capitulo 1

HISTORIA DE LAS DOCTRINAS ECONÓMICAS
Autor: Eric Roll - Historia de las Doctrinas Económicas

Introducción: 
El interés por el pensamiento económico primitivo renace sólo cuando empieza a disputársele la supremacía a la economía clásica. La mayor parte de las historias escritas en este período moderno son, en realidad, meros esbozos de hechos, a menudo porque (como en Francia, donde Gide y Rist escribieron muy leída historia) la enseñanza de la historia de la economía política constituyó durante mucho tiempo la única forma de instrucción académica en materia de economía.
La enseñanza de la economía en Inglaterra y en los Estados Unidos ha escapado a la desmedida subordinación a la historia característica. Hasta hace poco, en Francia; pero parece que tampoco evita el extremo opuesto, es decir, el olvido completo de la historia de la doctrina.
Muchas ideas del pasado tenían sus raíces en estructura institucionales, en las relaciones entre grupos económicos diferentes, en sus intereses en conflicto. No puede negarse que las ideas, a su vez, influyen en él desarrollo de la práctica económica. Es cierto que, en el corto plazo, como observó Keynes, la jactancia de un escritorzuelo desconocido puede ejercer un efecto desproporcionado sobre la política (económica) corriente. La teoría y la práctica políticas son otros de los factores que han influido en los economistas de épocas diversas. Muchos economistas fueron también, al mismo tiempo, filósofos sociales, cosa cierta, sobre todo, de los economistas clásicos. El hombre de acción que se considera libre de influencias intelectuales es, en realidad “el esclavo de algún economista difunto”.
La falta de una secuencia cronológica clara en la evolución de la doctrina económica es muy notable cuando se comparan países diferentes. Durante los últimos cincuenta años la sociedad industrial se ha desarrollado de modo muy desigual en diversos países. Las desigualdades de ritmo han creado anomalías aparentes en la historia de la economía. Las ideas que en una nación ya han desaparecido, reaparecen en otra si el ambiente económico les es más propicio. La economía clásica que aparecieron en el siglo pasado y que, o bien han ejercido decisiva influencia sobre el pensamiento crítico contemporáneo, o bien muestran con él analogías sorprendentes. En los capítulos finales he tratado de mostrar como la “nueva economía” que se desarrolló a finales de la década de los treintas y en los cuarentas se fue consolidando hasta que, también cayó en descrédito.
LOS PRINCIPIOS
1.       El Antiguo Testamento:
Lo que interesa a los economistas es establecer los principios que rigen el funcionamiento del sistema económico presente. Los principales avances del pensamiento económico se han realizado sin un examen metodológico constante. La propiedad, la iniciativa y el intercambio privados, la economía de mercado, en suma, la producción capitalista fue el suelo en que crecieron sus principales conceptos. El capital, el trabajo, el valor, el precio, la oferta, la demanda, la renta, el interés, la utilidad o ganancias son los elementos del sistema y, por lo tanto, de su análisis teórico.  Es importante subrayar aquí que la economía política como ciencia, se inicia en una época en que los cimientos del capitalismo industrial eran ya muy firmes. En este punto, es sorprendente la unanimidad de opinión entre los historiados de las doctrinas económicas. Los filósofos griegos, por ejemplo, es muy pequeño; sólo podríamos haber esperado de ellos enunciados de carácter económico, en el sentido actual de la palabra, si en la sociedad en que vivieron los filósofos griegos hubieran existido algunas de las condiciones económicas de nuestra sociedad. Aquella sociedad, o la más antigua descrita en el Antiguo Testamento, poseía, sin duda algunas de las características del capitalismo moderno: propiedad privada, división del trabajo, mercado y moneda (24).
Los pensadores antiguos, al examinar los problemas de su sociedad, emitieron juicios que fueron el punto de partida de toda teoría social. Todavía está vivos los sistemas filosóficos de que formaban parte esos juicios económicos aislados, y su influencia crece cada vez que ocurren convulsiones críticas en el sistema económico. El proceso económico de una comunidad en que la técnica de la producción es simple, en que la propiedad (al menos la aplicada a usos productivos) es comunal y en que existe la división del trabajo, pero sin haber llegado aún a un habitual intercambio privado de productos difícilmente parece incomprensible a los miembros de dicha comunidad. Para todos es manifiesta la relación entre el esfuerzo individual y la satisfacción de las necesidades individuales: el proceso de producción y el producto mismo están en todo momento bajo el control del individuo, por lo que no es necesaria ninguna teoría social o económica complicada. Pero la técnica de la producción progresa y las necesidades se hacen más complejas, y llega un momento en que son introducidas diferentes medidas sociales para aprovechar al máximo las posibilidades de la comunidad. Es en esta etapa del desarrollo humano en la que debiéramos esperar que aparecieran los primeros brotes de una teoría de la sociedad y de una explicación del proceso económico; pero sabemos muy poco de las formas detalladas que realmente tomó esta transformación económica. Los testimonios del pensamiento social antiguo que poseemos hasta ahora consisten totalmente en mitos que tratan de justificar o de atacar un orden social existente en términos sobrenaturales (26)
Con el desarrollo de la propiedad privada nació el comercio interior y exterior, y con él la posibilidad de acumular riqueza. Fue en este período cuando se estableció la monarquía hebrea. La descripción de la sociedad de aquel tiempo. El lujo de la corte se sostenía gracias al gradual crecimiento de una clase esclava. Prohibición de embargar la ropa o los útiles de trabajo de los deudores persiste como principio fundamental del derecho judaico, hasta el tiempo presente (27)
Una visión totalmente idealista del cambio social subyace tanto la desesperación de unos profetas como la esperanza que otros cifraban en la venida del Redentor. No consideraban los males que denunciaban como resultado, en parte, de una nueva estructura económica, sino que los atribuían exclusivamente a un cambio en el corazón del hombre. La codicia y la corrupción, sin ponerlas en relación con el suelo más propicio en que podían florecer ahora, fueron consideradas como las causas únicas de la miseria. En la medida en que los profetas se interesaron por el orden social tanto como por la conducta del hombre, sólo pudieron expresar la vana esperanza del retorno a una situación más primitiva. La rebeldía profética, importante en su día, estaba destinada al fracaso. Llegó a su cenit con la aparición del cristianismo (28)
2.       Grecia:
Platón y Aristóteles: Existían ya la propiedad privada de la tierra, la división del trabajo en grado muy avanzado, el comercio – sobre todo marítimo – y el uso del dinero. El verdadero poder se encontraba en manos de los propietarios de la tierra y de una clase gobernante hereditaria. Aunque este tipo de estado había nacido de la desaparición de las bases económicas de la sociedad tribal, todavía conservaba demasiadas características de una comunidad agrícola autosuficiente para responder enteramente a las necesidades de un comercio en aumento. No sólo la nueva clase comercial llegó a entrar en conflicto con la aristocracia terrateniente, sino que la dependencia cada vez mayor de la agricultura respecto de los mercados de exportación y el creciente poder del dinero, condujeron al mismo empobrecimiento y a la misma esclavización gradual de los campesinos libres que habían indignado a los profetas del Antiguo Testamento. La constitución de Solón, en el siglo VI a.c., es un síntoma de ese conflicto, cada vez más agudo. Pretendía, por varias reformas, evitar las peores consecuencias de los nuevos hábitos económicos y hacer posible una adaptación pacífica de las instituciones políticas. No tuvieron éxito duradero estas ingeniosas reformas, que trataron de combinar una constitución aristocrática con una democrática y que afianzaban en el gobierno a los propietarios al mismo tiempo que restringían ciertos derechos de propiedad. Continuó la lucha entre la aristocracia y las clases comerciantes que, apoyadas (30)
La democracia ateniense fue incapaz de sobrevivir en las luchas que consiguieron con otros estados griegos, principalmente con la aristocrática Esparta. Su propio debilitamiento interno, no menos que la amenaza externa, determinaron su ruina. Atenas logró revivir en los cien años que siguieron a su derrota a manos de Esparta, y las ideas de democracia y de confederación nacional, que había sustentado cuando estaba en la cumbre de su poder, recibieron una prórroga de vida. Pero este resurgimiento sólo duró hasta 338 a. c. En que quedó consumada la conquista de toda Grecia por los macedonios. La teoría política griega nació de un conflicto social análogo al que había levantado los profetas de los filósofos hebreos. Fue Platón el primero que intento hacer una exposición sistemática de los principios de la sociedad y del origen de la ciudad – estado, así como un proyecto de la estructura de la sociedad ideal. Pero fue su discípulo Aristóteles el que puso los cimientos de gran parte del pensamiento económico posterior. La principal obra de Platón importante para nuestro objeto es la República. Al examinar esas ideas, es importante recordar ciertos hechos. Platón era aristócrata por esencia; pero su aversión a la democracia ateniense no se basaba premeditadamente en la oposición al poder económico de la creciente clase comercia. Más bien fue una rebeldía espiritual y romántica sus citada por el exceso de comercialismo.  Su plan de sociedad ideal no es solamente una utopía sino que lleva también el sello de un propósito político inmediato. El logro mayor de Platón, desde el punto de vista puramente analítico, es la explicación de la división del trabajo y del origen de la ciudad (entonces idéntica a estado), que sirve de prefacio. La ciudad, dice, es una consecuencia de la división del trabajo, el cual, a su vez, es resultado de las diferentes aptitudes naturales de los hombres y de la multiplicidad de las necesidades humanas. Platón no desarrolla el razonamiento, ni toma en cuenta los aspectos específicamente sociales y económicos de la división del trabajo. Para él, se trata de un fenómeno natural, y piensa en sus defectos exclusivamente desde el punto de vista de la calidad superior de los productos (31)
El estado ateniense que había inspirado a Platón su programa, era un estado destrozado por las rivalidades. Platón conocía aquel conflicto y sus terribles consecuencias en forma de miseria, corrupción y degradación general. Por lo tanto, en la república ideal no habría antagonismo de clases; pero esto no se conseguiría aboliendo en absoluto la división en clases. Ante al contrario, como podía esperarse de un aristócrata, la distinción entre gobernantes y gobernados había de ser mucho más marcada. Pero Platón consideraba a sus gobernantes más como una casta que como una clase, libre de todo móvil de explotación económica por su aceptación de normas rigurosas de conducta. En el estado ideal de Platón existen dos clases: los gobernantes y los gobernados. Los primeros se dividen en guardianes y auxiliares; la segunda la forman los artesanos. Los individuos de la clase gobernante debían ser seleccionados desde la primera infancia, y recibir cuidadosa educación, no sólo en filosofía, sino también en el arte de la guerra ya que tendrían que proteger a su estado de ataques del exterior. Platón, pues, creía una vida comunista de rigor espartano. Libres del degradante deseo de acumular riquezas, los individuos de ella podían consagrarse a gobernar a su comunidad por la razón. Este estado ideal estaba muy lejos de la democracia ateniense y de la sociedad de su gran rival, la aristocrática Esparta. No obstante, en un principio no pareció imposible poner en práctica, en su época, algunas de las ideas de Platón. Pero en su aplicación práctica la concepción idealista de Platón fue tergiversada hasta el grado de hacerla irreconocible. Se la hizo justificar no sólo las mentiras usadas por un déspota benévolo a favor de sus súbditos, sino a un los actos más violentos de políticos insaciables. El gobierno de la razón no triunfó hasta que a su vez tuvo que ceder el lugar al invasor extranjero. Pero las ideas de Platón sobrevivieron: la opinión, común a Platón y a Aristóteles, de que hay ocupaciones indignas, persiste hasta la fecha, y muchas escuelas románticas de economía comparten el desprecio que Platón sentía por el comercio exterior (33)
Puede ser que Platón se sintiera sinceramente preocupado por los males de la nueva democracia de su tiempo, y quizá no fue la suya una posición egoísta dirigida a salvaguardar los intereses amenazados de la aristocracia a la cual pertenecía, ni su República crea la niebla mental tan característica de muchos románticos posteriores. Pero aún él, manifiestamente sincero y de mente clara, y que escribía en una época en que la especulación filosófica tenía muchas oportunidades para ejercer una influencia práctica, estaba destinado a ver tergiversadas sus ideas. Si Platón fue el primero de una larga serie de reformadores, su discípulo Aristóteles fue el primer economista analítico; no era de origen aristocrático y parece haber aceptado mejor que su maestro el desarrollo de la nueva sociedad. Quien sentó los cimientos de la ciencia y el primero que planteó los problemas económicos que han estudiado todos los pensadores posteriores. Criticó los proyectos de otros, incluso los de Platón, y propuso los suyos. En el capítulo II de su política se opone rotundamente a los principios comunistas de la república ideal de Platón (34) A la ciudad ideal de Aristóteles le falta el vuelo de fantasía de Platón, pero conserva la fe en la razón y la benevolencia. El estado se divide también en gobernantes y gobernados. Los primero son la clase militar, los estadistas, los magistrados y el sacerdocio. Estas funciones no están divididas entre grupos diferentes, sino que los individuos de la clase gobernante las desempeñarán de acuerdo con la edad: serán soldados cuando jóvenes y vigorosos, estadistas en la edad madura y sacerdotes en la ancianidad. Los gobernados son los agricultores, los artesanos y los campesinos. Y aunque consideraba el comercio como una ocupación antinatural, Aristóteles estaba dispuesto a admitirlo hasta cierto límite en su ciudad ideal, cuya base seguía siendo la esclavitud. La justificaba alegando que muchas gentes eran esclavas por naturaleza. Sin embargo, abrió una brecha en la institución de la esclavitud de su tiempo al insistir en que los esclavos solamente debían reclutarse entre la gente de origen no helénico.
Sus ideas analíticas pueden resumirse bajo tres rubros:
a) la determinación del campo de la economía;
b) el análisis del cambio,
c) la teoría monetaria.
Según Aristóteles, la economía se divide en dos partes: la economía propiamente dicha, que es la ciencia de la administración doméstica, y la ciencia del abastecimiento, que trata del arte de la adquisición. El estudio de la ciencia del abastecimiento llevó pronto Aristóteles a analizar el arte del cambio, por medio del cual se satisfacen cada vez mejor las necesidades del hogar. Aquí distinguir entre una forma natural y una forma antinatural del cambio. La primera es tan sólo una rama de la economía doméstica destinada a satisfacer las necesidades naturales de los hombres (35)
Hay dos usos para todas las cosas que poseemos; ambos pertenecen a la cosa como tal, pero no en la misma forma, porque uno es el uso propio y el otro es el uso impropio o secundario de ellas. Por ejemplo, un zapato se usa para calzarlo y también para cambiarlo; ambos son usos del zapato. Con estas palabras puso Aristóteles la base de la distinción entre valor de uso y valor de cambio, que ha perdurado como parte de la doctrina económica hasta el día de hoy. El valor secundario de un artículo como medio de cambio no es, necesariamente, “antinatural”. La peor forma de adquirir dinero es la que usa el dinero miso con fuente de acumulación, o sea la usura. El dinero está destinado a ser usado en el cambio, pero no para acrecentarlo por medio del interés; por naturaleza es estéril y como se multiplica por medio de la usara, ésta es la forma más antinatural de hacer dinero. El mismo examen que hizo Aristóteles de las dos artes de ganar dinero, no sólo fue un intento de precisar una distinción ética sino también un verdadero análisis de las dos formas en que el dinero actúa en el proceso económico: como medio de cambio cuya función termina con la adquisición del bien necesario para la satisfacción de una necesidad, y en la forma de capital – dinero, que conduce a los hombres al deseo de una acumulación ilimitada. De su estudio de la naturaleza del dinero concluye Aristóteles que éste tiene un origen más convencional que natural. Aristóteles no quiso decir con la palabra nomos otra cosa que la convención del mercado, lo cual es muy distinto de la ley. Distinguió ésta de las instituciones “naturales” del proceso económico sólo con el objeto de destacar la evolución que había sufrió la economía domestica, y también para diferenciar los dos aspectos del dinero como medio de cambio y como capital – dinero. Los pasajes relativos del Libro V de la Ética son un tanto oscuros, pero demuestran que acertó a formular el problema de la función del dinero como “medida” de valor. Considera las necesidades como la base definitiva del cambio, pero cree al mismo tiempo que es esencial una “igualdad armónica” anterior al cambio (37)
Se conforma con asentar que, aunque los bienes que se cambian son, por esencia, inconmensurables, deben ser, para cambiarse, comparables en alguna forma. Funda esta posibilidad de cambio general, en primer lugar, en la existencia de la demanda mutua que une a la sociedad, “porque si la gente no tuviese necesidades, o éstas fueran desemejantes, o bien no habría cambio o éste no sería como es ahora”. En segundo lugar, hace del dinero “una especie de representante admitido” de la demanda. “Lo mide todo, por ejemplo, la cantidad de zapatos que equivalen a una casa o a una comida”. Debemos a Aristóteles los comienzos de un verdadero análisis del problema del valor de cambio, fue el aspecto ético de la opinión de Aristóteles el que sirvió de contenido a las teorías medievales del cambio, que encontraron su primera aplicación en la doctrina del “precio justo”. En Aristóteles encontramos la primera separación y reunió de los puntos de vista positivo y ético respecto del proceso económico. Nadie, durante siglos, le superó en el análisis de los principios de una sociedad que pasa de la autosuficiencia agrícola a la industria y el comercio (38)
3.       El Imperio Romano y el cristianismo:
Roma dejó una herencia escasa de estudios específicamente económicos. El gran imperio fue incapaz de producir grandes pensadores sociales. Imperio Romano las condiciones geográficas favorables, la abundancia de recursos naturales, el logro temprano de una especie de cohesión nacional y la conquista de colonias, que durante algún tiempo resolvieron el problema de los agricultores empobrecidos, produjeron una transición rápida a una estructura empobrecidos, produjeron una transición rápida a una estructura social más amplia y compleja. Las guerras y las conquistas que extendieron un antagonismo de intereses cada vez más intenso entre pobres y ricos. Si empobrecieron a los pequeños agricultores a causa de los impuestos cada vez mayores, aumentaron la riqueza de los grandes terratenientes, prestamistas y mercaderes. El interés por las cuestiones económicas no se manifestó sino en el ocaso del esplendor imperial; una gran estimación por la agricultura, la rigurosa condenación de las formas más recientes de hacer dinero, el ataque a los latifundios, grandes posesiones que se formaron después de las guerras púnicas: tales son los elementos recurrentes del pensamiento social romano. Hay poco original en los escritos de los filósofos, aunque puede decirse que Plinio hizo avanzar un tanto el estudio del dinero al Señalar las cualidades que hace del oro un medio de cambio particularmente satisfactorio. La única novedad importante es el cambio perceptible en la opinión sobre la esclavitud. Ya no hay la justificación de la esclavitud constantemente repetida en las obras de los filósofos griegos y hasta llega a dudarse que la esclavitud sea una institución natural. En los grandes latifundios, y a causa de la dificultad de ejercer adecuada vigilancia, la esclavitud se estaba convirtiendo en una forma antieconómica de trabajo; y cuando, después de terminada la época de las conquistas, desapareció la oferta de esclavos nuevos, quedó destruida toda la base económica de la esclavitud para el trabajo de la tierra. Los problemas que surgieron después del siglo II de nuestra era. La clase gobernante cuyo poder económico desaparecía se enfrentaba a los plebeyos y libertos oprimidos por el peso de los tributos impuestos por un aparato administrativo demasiado grande, y a una masa de esclavos desesperados.
El intercambio que tuvo Roma con otros pueblos desde tiempos muy remotos, puso en contacto sistemas legales diferentes y creó el interés por los problemas de sus relaciones. El Ius gentium fue el cuerpo de todas las leyes que eran iguales en naciones diferentes y que fueron creadas por las necesidades de un mismo proceso histórico. De este concepto nació más tarde la idea del derecho natural, que tuvo influencia considerable en la evolución del pensamiento económico. Los juristas romanos sostuvieron los derechos de la propiedad privada casi sin límites y garantizaron la libertad de contrato en una medida que parece rebasar las condiciones de aquel tiempo. Nada tan sorprendente como la diferencia entre la opinión de Aristóteles sobre la prioridad y la inherente al derecho romano; en la primera un fuerte elemento ético limita los derechos de propiedad, y en la segunda campea un individualismo ilimitado. Así, mientras Aristóteles se convirtió en el filósofo de la Edad media y en una de las fuentes del derecho canónico, el derecho romano sirve de base importante a las doctrinas e instituciones legales del capitalismo. Roma fue el suelo nativo de los mayores movimientos de rebeldía en la antigüedad. Jesús se daba cuenta de que su misión como Mesías incluía la de emancipador de los pobres y los oprimidos. Como los profetas, condena a los explotadores del débil y a quienes, sin la mejor consideración para sus prójimos, acumulan riquezas; como ellos, les advierte que recibirán su justo castigo por la ira de Dios (41)
Comunidad tribal con sus obligaciones de grupo podían volver sus ojos a ella y apelar a sus costumbres y leyes en sus ataques contra la fuerza invasora de la nueva sociedad dividida en clases sociales. Evangelios son más revolucionarios que los libros de los profetas. Su base es más universal, ya que su llamado se dirige no sólo a las clases deprimidas, sino a toda la humanidad, y su finalidad era, no la eliminación de los abusos individuales, sino el cambio completo de la conducta del hombre en la sociedad. También hay grandes diferencias entre las enseñanzas de Cristo y las de los filósofos griegos. Platón, y en cierta medida las de Aristóteles, nacían de la aversión aristocrática. Sus ataques contra los males que acarrea el afán de acumular riquezas son reaccionarios: miran hacia atrás, y el de Cristo mira hacia delante, pues exige un cambio total en las relaciones humanas.  Platón y Aristóteles habían justificado la esclavitud; las enseñanzas de Cristo sobre la fraternidad entre los hombres y el amor universal eran incompatibles con la institución de la esclavitud. Pero los mismos factores que hicieron al cristianismo más revolucionario, lo hicieron también más utópico. Los esclavos, los campesinos pobres, los pescadores y los artesanos, entre quienes estaban los primeros y más vehementes discípulos de Cristo, no pudieron encontrar en su sociedad las condiciones que hubieran hecho posible transformarla. La base de la riqueza de los plebeyos eran predatoria: explotación colonial, usura o monopolio. Por consiguiente, la lucha entre plebeyos y patricios no produjo una nueva clase gobernante, sino la decadencia de la sociedad romana. Los esclavos y los “proletarios”, en la medida en que abrazaron la religión nueva y sus doctrinas sociales, tuvieron que abandonar toda esperanza de mejorar su situación material. Los cimientos del pensamiento medieval lo formaron, además de los preceptos éticos que la enseñanza social de Cristo había contenido originariamente, las doctrinas de Aristóteles, derivadas de un trasfondo histórico diferente e inspirado por motivos diversos. Desde nuestro punto de vista, la época es importante sólo como indicio del tiempo durante el cual fueron preeminentes cierta forma de sociedad y ciertas teorías sociales (43)
4.       La Edad Media y el Derecho Canónico:
Desde nuestro punto de vista, la época es importante sólo como indicio del tiempo durante el cual fueron preeminentes cierta forma de sociedad y ciertas teorías sociales. Muchos historiadores liberales de la economía no ven en la Edad Media sino estancamiento. Los rasgos esenciales de estructura social de la Edad Media, los relativos a la distribución y regulación de la propiedad, sobre todo de la tierra, tuvieron su origen en procesos que ocurrieron en el último período del Imperio Romano. Ni hubo tampoco una ruptura total al terminar la Edad Media; la caída de la sociedad feudal fue lenta, y el capitalismo comercial se gestó en las entrañas del mundo medieval. La creciente escasez de esclavos produjo un cambio en el método de administración de las grandes propiedades. En vez de cultivar ellos mismos esas propiedades por medio de gran número de esclavos, los propietarios arrendaban, aparte de su propio dominio, parcelas a arrendatarios libres o esclavos, a cambio de una renta en especie y dinero y de que les cultivaran sus dominios (44)
En siglo IV, el arrendatario libre fue adscrito a la tierra y así empezó un nuevo sistema de servidumbre que con el tiempo reemplazó eficazmente a la esclavitud antigua. La decadencia del Imperio puso en manos del terrateniente cada vez mayores facultades administrativas y convirtió su heredad en la nueva unidad económica y política, precursora del señorío medieval. Los factores más poderosos más poderosos de esta evolución fueron: la expoliación de tierras realizadas por conquistadores que se convirtieron en reyes, y las concesiones de tierras que éstos otorgaban a sus partidarios presentes o futuros. Así nació el sistema de los señoríos feudales, cuya amplitud y complejidad variaban, extendiéndose a veces a todos un imperio y o tras sólo a unas cuantas fincas, pero su carácter era el mismo una división rigurosa en diferentes clases sociales con derechos y deberes diferentes y minuciosamente definidos. El comercio oriental del Imperio, aunque de alcance limitado, era importante y sirvió de base al comercio medieval de las ciudades italianas; a él se sumó el extenso comercio que hacía el Imperio de Oriente. Los dos elementos de los gremios medievales, la sociedad fraternal y el monopolio, estaban ya presentes en aquellos colegios romanos, aun cuando es imposible reconstruir una línea directa de descendencia. ¿Cuál era el principio unificador de esta sociedad medieval, tan tajantemente dividida en clases y grupos sociales? En primer lugar el principio mismo de la división era considerado como el fundamento de la sociedad. En la Edad Media se admitía sin discusión la desigualdad terrenal de los hombres. Las actividades de cada individuo estaban reguladas de acuerdo con su posición. Su lugar en la sociedad, así como sus deberes y privilegios, estaban minuciosamente definidos con relación a los rasgos políticos fundamentales de su estado. El segundo principio unificador, estrechamente relacionado con el primero, lo proporcionaba el papel de la Iglesia. Después de la caída de Roma, la Iglesia había adquirido cada vez más los caracteres de una institución, aumentando mucho su poder espiritual y material. En la Edad Media se convirtió, en uno de los pilares más importantes de la estructura económica existente. Su propiedad territorial había crecido en tal grado, que la Iglesia era el más poderoso de los señores feudales. Pero mientras que los señoríos feudales temporales estaban dispersos y carecían de lazos de unidad nacional, la Iglesia poseía una unidad de doctrina que le daba un poder universal. Esta combinación de poder secular y espiritual tuvo por consecuencia una armonía completa entre las doctrinas de la Iglesia y la sociedad feudal. Las ideas económicas formaban parte de las enseñanzas morales del cristianismo (46)
La sociedad feudal, combinó las enseñanzas de los Evangelios y de los primeros Padres de la Iglesia con las de Aristóteles, el filósofo que había atemperado sus opiniones realistas sobre el proceso económico con postulados éticos. En todas las discusiones canónicas sobre instituciones y prácticas económicas encontramos la unión de la ética económica, que había formado parte de la misión espiritual del cristianismo y las instituciones existentes con todas sus imperfecciones. Los canonistas, la economía es para ellos, un cuerpo de leyes, no en el sentido de leyes científicas, sino en el de preceptos morales encaminados a conseguir la buena administración de la actividad económica. La parte de la economía que en la práctica era muy parecida a la que había expuesto Aristóteles, se apoyaba en una base de teología cristiana. Esta condenaba la avaricia y la codicia y subordinaba el mejoramiento material del individuo a los derechos de sus semejantes, hermanos en Cristo, y a las necesidades de la salvación en el otro mundo. La mayor importancia concedida a este último punto es lo que distingue a los canonistas de los primeros padres de la iglesia. Los evangelios y los padres dejan una impresión rotunda de oposición a los bienes de este mundo. Cristo había condenado el deseo de riquezas. Al adquirir Tertuliano que eliminar la codicia era eliminar la razón de la ganancia y, por lo tanto, la necesidad del comercio San Agustín temía que el comercio apartase a los hombres de la búsqueda de Dios.(47)
A fines de la Edad Media estas opiniones sobre la propiedad y el comercio se encontraron en diametral oposición con un sistema económico firmemente atrincherado que descansaba en la propiedad privada y con un comercio muy ampliado producido por el crecimiento de las ciudades y la expansión de los mercados. Ante esta situación económica no podía prevalecer la intransigencia de la Iglesia primitiva. Seguían condenando el comercio, en el más importante de ellos, Santo Tomás de Aquino, encontramos una clara tendencia a conciliar el dogma teológico con las condiciones imperantes de la vida económica. Respecto de la propiedad, no admitía los derechos ilimitados que concedía el derecho romano, encontraba en la distinción aristotélica entre el poder de adquisición y administración y el poder de uso una separación importante de dos aspectos de la propiedad. El primero confería derechos al individuo, y los argumentos con que Santo Tomas lo defiende son los mismos que ya hemos visto en el ataque de Aristóteles contra Platón el segundo impone al individuo obligaciones en interés de la comunidad. Santo Tomás no pretendía que la riqueza fuese natural y buena en sí misma, sino que la clasificaba entre otras imperfecciones de la vida terrena del hombre, inevitables, pero que debían mejorarse tanto como lo permitiera su propia naturaleza. De este concepto de la propiedad nace naturalmente una transigencia ante el problema del comercio. Santo Tomás no lo considera bueno ni natural; antes, al contrario, comparte la opinión de Aristóteles de que es antinatural, y añade que implica perder el estado de gracia. Pero era un mal inevitable en un mundo imperfecto, y únicamente podía justificarse si el comerciante buscaba sostener con él su hogar y cuando tenía por objeto beneficiar al país (48).
La justificación del comercio dependía asimismo de si el cambio efectuado era justo, es decir, si lo que se había dado y lo que se había recibido tenían igual valor. En este punto Santo Tomás se inspiró de nuevo en Aristóteles en su estudio de la justicia no obstante su general antipatía por el comercio, tuvieron que hacerle frente a una práctica que condenaba, pero que no podía abolir; y también habían intentado hacerlo formulando el principio del “precio justo”. La idea del “precio justo” expresaba, en general, poco más que la del precio convencional. Sobre todo, estaba concebido para evitar el enriquecimiento por medio del comercio. El comercio sólo podía justificarse si se dirigía a promover el bienestar general, y si, además ofrecía igual ventaja a las dos partes. La idea de un precio convencional no era del todo irreal en los primeros tiempos de la Edad Media.(49)
En las condiciones limitadas del comercio, no era desrazonable insistir en precio habitual determinado por una “estimación común”. El comercio era aún bastante azaroso como para hacer necesaria la implantación de reglas que aseguran un abastecimiento de mercancías todo lo constante y regular posible; disposiciones contra el monopolio, la especulación y el acaparamiento, y la fijación de precios máximos eran rasgos comunes de la legislación y de los reglamentos de los gremios. Aun así, el avance del comercio fue lo suficientemente rápido para obligar a la Iglesia a retirarse de su posición original. El mismo Santo Tomás había permitido algunas oscilaciones en torno del “precio justo” de acuerdo con las fluctuaciones del mercado. El costo del transporte de las mercancías al mercado, los errores de cálculo y la diferencia de posición de los participantes en el cambio se convirtieron en razones válidas para apartarse del “precio justo”. El debilitamiento de la rigidez del dogma canónico es aún más notable en el caso del otro de sus dos principales preceptos económicos, el relativo a la usura. El enriquecimiento mediante el préstamo de dinero era considerado como la peor forma de obtener ganancias.(50)
Los padres de la iglesia condenaron la usura, y aunque algunos escolásticos, fueron un poco menos intransigentes, la opinión de Santo Tomás de que la usura era injusta era la más generalmente aceptada. La condenación de la usura era parte de la condenación general del cambio injusto. Durante la baja Edad Media. La Iglesia era la única que recibía grandes cantidades de dinero en una época en que los tributos feudales a los señores y a los reyes se pagaban todavía principalmente en especie. Cuando se prestaba dinero, por lo general era a personas necesitadas y con fines de consumo, y el cobro de intereses parecía entonces una explotación y una opresión del débil clara y manifiesta. El alta Edad Media, con el desarrollo del comercio y las oportunidades para concertar transacciones monetarias, surgieron dos tendencias.
Por una parte, la practica secular se orientó en el sentido de fomentar el préstamo de dinero a interés y de justificarlo con apoyo en el derecho romano; por otra parte, la Iglesia, alarmada ante estos nuevos avances, volvió más rigurosa y universal su prohibición originaria.(51)
Aquino y otros canonistas, siguiendo la definición de Aristóteles, pusieron el dinero en la primera categoría y concluyeron que cobrar intereses, además de la devolución de lo prestado, era buscar una ganancia injusta y antinatural. A pesar de la actitud más decidida de la Iglesia y de sus argumentos más elaborados, la práctica de cobrar intereses se generalizó al paso de la expansión económica. En la época de los descubrimientos, durante los siglos XV XVI los canales para hacer inversiones lucrativas aumentaron a tal grado, que se hace imposible conciliar las doctrinas de los primeros canonistas con la práctica económica. Igual que en la teoría del “precio justo”, se realizaron modificaciones importantes a la teoría de la usura. Cuando ocurría una dilación o retraso (mora) en el pago de un préstamo, el prestamista estaba autorizado para exigir una multa convencional. La Iglesia suponía que se había sufrido uno pérdida bona-fide o que la demora había sido legítima. Pero estas excepciones abrieron la puerta al cobro de intereses sin muchas distinciones. Perder la oportunidad de ganar por haber prestado dinero vino a ser otra justificación para cobrar intereses. Las controversias sobre este principio fueron largas y embrolladas; pero fue inevitable el triunfo final de esta doctrina, ya que las mayores oportunidades de comerciar hicieron más fácil demostrar que se había sacrificado la ganancia por prestar dinero. Este triunfo fue aún más completo al reconocer que el prestamista podía reclamar una compensación especial por el riesgo a que se exponía. Las mismas divergencias existían entre los jefes de la Reforma, a pesar de que las enseñanzas protestantes estaban en general más en armonía con las tendencias económicas de la época. Las opiniones de Lutero no eran muy diferentes de las de los canonistas. Respecto del comercio, creía aún en el “precio justo”, y condenaba la usura con no menos rigor que cualquiera de los escolásticos. (53)
Por su parte, Calvino, en una carta famosa escrita en 1574, negaba que el cobro de intereses por el uso del dinero fuera pecaminoso en sí mismo. Rechazaba la doctrina de Aristóteles sobre la esterilidad del dinero y sostenía que podía utilizársele en cosas que produjeran un rédito. Sin embargo, distinguía algunos casos en que el cobrar intereses era usura pecaminosa, como el del necesitado que pide dinero obligado por la calamidad. En cuanto a la doctrina misma de los canonistas, hemos visto como se fueron debilitando constantemente sus enseñanzas a medida que el comercio se desarrollaba, hasta perder por completo el poder de regular la vida económica. La iglesia ya no podía impedir el desarrollo del capitalismo comercial. La armonía entre el dogma de la Iglesia y la sociedad feudal, que al principio de esta sección dijimos que había sido causa del carácter omnímodo del derecho canónico, llegó a su fin con la decadencia de la sociedad feudal. El pensamiento de las canonistas era esencialmente una ideología, y en materias económicas no era sino una representación ilusoria de la realidad. Tuvo éxito mientras los conflictos de la realidad no fueron muy agudos; pero al agudizarse esos conflictos, los elementos antitéticos de aquella ideología fueron adoptados por los partidos contendientes, y así perdió su carácter universal originario.(55)
Se efectuó una separación por virtud de la cual el dogma religioso dejó de representar tanto un análisis de la sociedad existente como un código de conducta. La religión se convirtió en algo distinto y aparte de las otras ramas del pensamiento, particularmente de las relativas a los problemas mundanos de la adquisición de riquezas. Aunque alguna otra vez se hicieron intentos por introducir elementos éticos en la corriente principal de la doctrina económica, esta fue desde entonces independiente de la religión. Así quedaron sentadas las bases de una ciencia secular de la economía.

7 comentarios:

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  3. Para mi una relacion que se puede hacer es, la importancia de estudiar la historia de las doctrinas economicas, para no cegarse con una sola teoria, como en el caso de la teoria economica clasica que se presenta como natural, producto de la antropologia del hombre, egoista, racional, etc. Resulta importante estudiar la historia de las ideas en economia para terminar siendo uno de los prisioneros que ve al mundo real en las sombras de la pared.

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  4. hola podrias relacionar la historia de la doctrina economica de eric roll con la alegoria de la caverna de platon???

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    1. ufff!, hace tiempo de esto, pero vamos si puedo.

      En la alegoría de la caverna de Platon, cuando el hombre regresa a liberar a sus compañeros, dice que posiblemente ellos se reirían de él, pues pensarían que sus ojos (mirada/teoría) estarían cegados a la luz de su nueva forma de ver las cosas. Recordemos que ellos están encadenados y solo observan las sombras y figuras que ven a diario. Esto sería como los economistas (cada uno en su tiempo) durante el paso de los años vieron e interpretaron los datos económicos.

      Traerles nuevas teorías económicas, analizándolas con lo que hoy sabemos de ellas y la historia de la humanidad, a muchos de ellos les causaría risas, con suerte de que tengan buen humor.

      Los adelantos tecnológicos, la nueva era de internet, los robots fueron modificando el comportamiento de la sociedad, cambiando paradigmas que hoy aun los actuales economistas no logran terminar de interpretar.

      Por ejemplo, a forma de explicación, una nueva economía se puede forjar con la implementación en la robótica en todos los órdenes de la vida (recomiendo ver la película i robot para entender esto), cubriendo así todas las cadenas de producción y de servicios, el dinero no sería como lo conocemos (posiblemente no existiría) y la humanidad tendría las producción de productos para su necesidades satisfechas.

      Claro, alguien diria: Eh! ¿Y en donde está la ganancia en eso? Y ahí está el punto con la alegoría de las cavernas de platón, no lo entenderían, si nunca lo vieron, los economistas se burlarían. Pero en realidad, si una masa robótica manejara la producción, no sería necesario el dinero, no se pagarían sueldos (es una explicación básica, tendría que refinarla más).
      Otra persona diría: ¿y quién pagaría por los robots? Nadie, ya que los mismos robots fabricarían así mismos, de una generación a otra.

      Existió una persona que se llamó Nicolás Tesla, el creía en la producción de energía libre y de distribución gratuita (sin cables) ya en el año 1900, eso revolucionaria la producción y por lo tanto la economía. Cuentan que para financiar su proyecto fue a pedir un préstamo a la JP Morgan, los cuales se lo negaron diciendo que, si no existían cables eléctricos, no se podrían poner los medidores de luz y cobrar por ese servicio. Tesla murió solo, pobre y en una habitación de un hotel (creo que en NY) olvidado por su generación.

      Como el hombre que regreso a liberar a sus compañeros esclavos, que no lo entendieron y se rieron de él, pues ellos no podían ver e interpretar más que esas sombras en la pared.


      Espero que esto que escribí sea lo que estás buscando como respuesta. Si lo usas para un trabajo practico, te pido que vuelvas y me comentes como te fue. Pero es posible que se rían de ti.

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  5. Puedes hacer uno del segundo capitulo

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    1. Hola, gracias por comentar, pero la verdad es que sin tu comentario no me acordaria de este blog. Este post fue de cuando rendi economia politica en mi facultad y hoy ya no estoy en el tema, Los siento tengo que decir que no.

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