jueves, 17 de noviembre de 2011

Segundo Gobierno de Rosas. La Suma del Poder Público


Segundo Gobierno de Rosas. La Suma del Poder Público. Significado. Características. 
La oposición de los partidarios de Rosas hizo imposible el gobierno del Dr. Maza, y entonces la Sala de Representantes nombró gobernador por segunda vez a Rosas, el 7 de marzo de 1835, entregándole la suma del poder público, con obligación de conservar y defender el culto católico y sostener la causa de la federación que los pueblos habían proclamado en el Tratado del 4 de enero de 1831.
Rosas aceptó el nombramiento, pero pidió que el pueblo expresara su conformidad.
Los días 26,27 y 28 de marzo se realizó el plebiscito y sólo contados votos negaron la ratificación de las facultades extraordinarias.
La sociedad lo aduló en su exaltación al poder y poco a poco el ambiente se fue preparando para el régimen dictatorial. Las clases más baja le rindieron adoración y el servilismo se extendió a todas las clases sociales.
Desde un punto de vista puramente económico, el advenimiento de la dictadura se explica por un proceso natural, resultante de quebrantos que había sufrido la hacienda pública y la economía privada en el transcurso de los años de anarquía. Comerciantes, hacendados y propietarios, aspiraban a un gobierno fuerte.
El decreto del gobernador delegado Felipe Arana, del 16 de setiembre de 1840, declaró embargables los bienes muebles e inmuebles, derechos y acciones de los unitarios, para reparar los daños causados a los federales por la gente de Juan Lavalle. Se explica la lucha enconada que le hicieron los unitarios. Vencer a Rosas significaba derrocar un gobierno de fuerza y recuperar los bienes.
La situación económica de la provincia, obligó a realizar un reajuste general del presupuesto, cuyas consecuencias alcanzaron a la instrucción pública.
Se redujo el número de escuelas en la ciudad, fundada en la necesidad de suprimir escuelas en los barrios de gente rica para poder atender a la instrucción de los niños pobres.
Al Colegio de niñas huérfanas, dependientes de la Sociedad de Beneficencia, se le prohibió recibir pensionistas, porque su costo excesivo era quitado a la instrucción gratuita de los pobres.
Se trataba, entonces de dar mayor extensión a la enseñanza de los niños pobres.
A comienzos de 1838, una situación de hecho planteó un nuevo y grave problema económico: el bloqueo del puerto.
El gobierno comunicó a los establecimientos educativos la imposibilidad de mantener la instrucción pública. Los estudios debían ser costeados por aquéllos que podían hacerlo.
También la Universidad debió mantenerse con las cuotas de los alumnos. Fue necesario establecer la rotación de cursos y los catedráticos dictaron gratuitamente sus lecciones.
Los niños pobres se vieron alejados de la escuela, por una absoluta indiferencia por la instrucción.
Desde 1831 Rosas comenzó a imponer el tipo de instrucción “religios federal”, a lo que quedó reducida toda su preocupación en cultura. La Universidad fue desquiciada.
Rosas también abolió la reforma eclesiástica de Rivadavia.
Las relaciones exteriores sufrieron graves perturbaciones, a las cuales no fueron ajenas las actividades de los emigrados en Montevideo, pero Rosas defendió con sólida energía los derechos del país y la integridad del territorio nacional.
En 1837 estalló la guerra contra el general Santa Cruz, presidente de Bolivia, en cuyo territorio se organizaban fuerzas unitarias. Esto trajo una complicación en las relaciones con Francia, porque el vicecónsul Aimé Roger, reclamó por la detención del súbdito francés Hipólito Bacle. La reclamación fue hecha en términos que obligaron a entregarle los pasaportes.
Roger también había reclamado porque Rosas obligaba a los extranjeros con dos años de residencia a prestar servicios en la Guardia Nacional. Como el ministro Arana rechazó las pretensiones francesas, Francia declaró bloqueado el puerto, el 28 de marzo de 1838.
Los emigrados en la Banda Oriental, que preparaban la expedición libertadora de Juan Lavalle se aliaron con el agente francés, contribuyendo al triunfo del ejército sitiador de Montevideo, mandado por el general Fructuoso Rivera, que fue proclamado Presidente de la República.
La llegada del barón de Mackau, ministro plenipotenciario francés dio nuevo curso a los acontecimientos. Con la intervención del ministro inglés se firmó el tratado de paz el 28 de octubre de 1840, por el cual Rosas se comprometió a reconocer la indemnización por las pérdidas sufridas por los súbditos franceses, a permitir el ingreso de los unitarios que se habían levantado en armas y a mantenerse neutral en las cuestiones internas de la Banda Oriental, a condición de que el bloqueo fuese levantado y restituida la isla Martín García.
La cuestión de la Banda Oriental se complicó al terminar el período constitucional del general Rivera, quien inició la guerra civil contra su sucesor, general Oribe, apoyado por Rosas, mientras Rivera era apoyado por los emigrados argentinos.
Los agentes francés e inglés alarmados por los perjuicios que ocasionaría el sitio de Montevideo, por el general Oribe, protestaron ante Rosas, por intervenir en la política oriental, con violación del tratado Mackau, pero Rosas decretó el bloqueo del puerto de Montevideo por el almirante Guillermo Brown. El Almirante inglés desconoció el bloqueo y secuestró la escuadra de Buenos Aires.
Mientras esto ocurría, Corrientes se aliaba contra Rosas con el dictador del Paraguay. Rosas prohibió la navegación de los ríos y fortificó el paso del Tonelero en la Vuelta de Obligado,  donde se libró combate el 20 de noviembre de 1845.
La cuestión oriental fue solucionada por el tratado Le Predour, firmado en 1850 con el enviado francés. El bloqueo francés fue levantado y Rosas retiró sus tropas del sitio de Montevideo.
La cuestión con Chile tuvo origen en la expedición chilena enviada en 1843 para tomar posesión del Puerto del Hambre, con ánimo de apropiarse todo el estrecho de Magallanes. Rosas protestó en 1847 y encomendó a Pedro de Ángelis la reunión de antecedentes probatorios del derecho argentino, pero el asunto quedó pendiente.
El primero en encabezar un reacción armada fue el gobernador de Corrientes, Berón de Astrada, en comunicación con los unitarios de Montevideo, pero fue vencido y muerto en Pago Largo, el 31 de marzo de 1839, por el gobernador de Entre Ríos, Pascual Echagüe.
En el seno de la Asociación de Mayo comenzó a gestarse un movimiento revolucionario, cuyo jefe era el coronel Ramón Maza, hijo del presidente de la legislatura, en combinación con el movimiento que debía operarse en el sur de la provincia, pero fue descubierto y el coronel Maza ejecutado el 28 de junio de 1839. El día anterior el doctor Maza murió asesinado en su despacho, en momentos en que redactaba la renuncia. De ese asesinato se ha culpado a Rosas, pero existe también la sospecha de que pudiera ser obra de los conjurados.
La revolución en el sur debía estallar en el momento en que el general Lavalle, auxiliado por barcos fraceses, invadiese la provincia, Lavalle desembarcó en Martín García, pero faltándole el apoyo francés se dirigió hacia Entre Ríos. El 29 de octubre de 1839, estalló el movimiento en el sur, dirigido por Manuel Rico en Dolores, Pedro Castelli en Chascomús y Ambrosio Crámer en Monsalvo, pero desbaratada la revolución en Buenos Aires y faltándole el apoyo de Lavalle, fue fácilmente vencida el 7 de noviembre en la batalla de Chascomús.
Los sucesos del 39, hicieron extremar los rigores de la tiranía.
Lavalle, después de ligeros éxitos en Entre Ríos y Corrientes, invadió la provincia a principios de 1840. Pero como la campaña no se sublevó a su favor, se retiró a Santa Fe.
En 1840, Marco Avellaneda organizó la coalición de las provincias del Norte, formado por Tucumán, Salta, Jujuy, La Rioja y Catamarca. Por decreto del 7 de abril desconoció a Rosas como gobernador de Buenos Aires y le retiró la autorización para mantener las relaciones exteriores. Fueron derrotados el 28 de noviembre en Quebracho Herrado, en la provincia de Córdoba y deshecho nuevamente en Faimallá.
Deshecho el ejército de Lavalle, un batallón correntino atravesando Chaco, llegó a su provincia, donde el general Paz preparaba un nuevo ejército contra Rosas.
Corrientes no se había dado por vencida. Con el auxilio de 4000 paraguayos, el gobernador Joaquín Madariaga preparó un nuevo ejército y lo puso a las órdenes del general Paz. Urquiza invadió la provincia y después de vencer a Madariaga, firmó el tratado de Alcaraz, por el cual Corrinetes y Entre Ríos quedaban aliadas y se reconocían autónomas. Rosas desaprobó el tratado y Urquiza invadió nuevamente la provincia en 1847, venciendo a Madariaga en Potrero Vences.
El 1ero. de mayo de 1851 tuvo lugar el “Pronunciamiento de Urquiza”, y el 3 de febrero de 1852, Urquiza y Rosas se enfrentaron en Caseros. El ejército rosista fue fácilmente derrotado.
Rosas huyó a embarcarse en un barco inglés, el Conflict, se trasladó a Inglaterra, estableciéndose en Southptom, donde murió el 14 de marzo de 1877, a los 84 años de edad.

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